El 20 de junio, el parlamento de Zimbabue aprobó una ley que extiende el mandato del presidente Emmerson Mnangagwa por dos años adicionales, eliminando la posibilidad de elecciones directas en 2028. La medida, que fue aprobada con un amplio margen de votos, elimina la opción de un referéndum y reduce la participación ciudadana en el proceso electoral.
El proyecto legislativo, que se presentó como una medida de estabilidad política, fue criticado por la oposición y la comunidad internacional por socavar la democracia en el país. La organización de derechos humanos, Human Rights Watch, calificó la medida como un retroceso.
El presidente Mnangagwa afirmó que la extensión del mandato es necesaria para garantizar la continuidad de los proyectos de desarrollo y la estabilidad económica. Sin embargo, la oposición argumenta que la medida consolidará el poder del presidente y limitará la participación ciudadana.
El gobierno de Zimbabue ha prometido que la medida no afectará la economía, pero la comunidad internacional observa con preocupación la posible erosión de los derechos democráticos.
La aprobación de la ley ha generado un debate sobre la necesidad de garantizar la participación ciudadana y la transparencia en los procesos electorales en Zimbabue.
