El 5 de noviembre de 2026 se celebró la segunda vuelta de las elecciones generales en Nueva Zelanda. Los resultados preliminares mostraron una ligera ventaja del bloque de centroderecha liderado por el Partido Nacional, pero sin alcanzar la mayoría requerida de 61 escaños en la Cámara de Representantes. El primer ministro en funciones, Christopher Luxon, anunció que su gobierno cuenta con un “camino” para formar la próxima administración, aunque advirtió que la situación sigue "demasiado reñida para decidir".
Los partidos menores, como los Verdes y los Liberales, ahora poseen un peso decisivo. Su apoyo será crucial para que cualquier bloque alcance la mayoría necesaria para gobernar. En los últimos días, se han intensificado las negociaciones entre los líderes de estos partidos y los principales bloques, con la posibilidad de que se formen coaliciones inusuales que incluyan a la izquierda progresista.
El escenario político interno tiene repercusiones en la política exterior. Nueva Zelanda mantiene una estrecha relación con Australia a través del Acuerdo de Libre Comercio y con el Reino Unido dentro del marco del Commonwealth. Una posible coalición de centro‑izquierda podría impulsar una agenda más progresista en temas climáticos y de derechos humanos, mientras que una coalición de derecha reforzaría la alineación con políticas de seguridad y defensa.
Mientras tanto, observadores internacionales siguen de cerca la evolución del proceso, ya que la estabilidad política de Nueva Zelanda es vista como un pilar de la seguridad en la región del Pacífico Sur. La Comisión Electoral del país ha confirmado la validez de los resultados preliminares y prevé la publicación de los resultados definitivos en los próximos días.

