El martes 3 de noviembre se iniciaron los comicios intermedios en la costa este de Estados Unidos, con cientos de colegios electorales abiertos desde Boston hasta Miami. Las autoridades locales reportaron una alta participación, y los observadores de ambas partes confirmaron la transparencia del proceso.
Diversas encuestas realizadas por medios como France 24 y DW pronostican que los demócratas podrían lograr la mayoría en la Cámara de Representantes, lo que revertiría la mayoría republicana obtenida en 2022. Este posible giro legislativo abriría la puerta a iniciativas sobre salud, cambio climático y derechos civiles que habían quedado estancadas.
En el marco de la misma jornada, los candidatos al Senado en Alaska y en Iowa intensificaron sus últimos debates. En Alaska, los contendientes se acusaron mutuamente de descuidar la industria del petróleo, mientras que en Iowa la senadora republicana Ashley Hinson y el demócrata Josh Turek presentaron sus propuestas sobre la reforma agrícola y la inversión en infraestructura rural.
El conjunto de estas contiendas no solo determinará la composición del Congreso, sino que también influirá en la política exterior estadounidense, especialmente en temas como la ayuda a Ucrania, la relación con China y la agenda climática global. Los resultados serán observados de cerca por gobiernos y mercados internacionales, que ajustarán sus estrategias según la dirección que tome el poder legislativo estadounidense.



