El martes 3 de noviembre el Parlamento de Senegal, donde la mayoría está en manos de la oposición, votó en contra del proyecto de presupuesto revisado presentado por el gobierno. La decisión fue impulsada por el partido Pastef, liderado por el ex candidato presidencial Ousmane Sonko, que argumentó que el proyecto no aborda adecuadamente las demandas sociales ni la transparencia en el gasto público.
El rechazo del presupuesto genera una situación de incertidumbre fiscal, pues el Estado necesita aprobar sus cuentas para garantizar el pago de salarios del sector público y la continuidad de los programas de desarrollo. El gobierno de Macky Sall ha advertido que la falta de consenso podría retrasar la ejecución de proyectos de infraestructura y afectar la confianza de los inversores internacionales.
Esta confrontación política se produce en un contexto de creciente descontento popular, con protestas recientes contra la inflación y la escasez de alimentos. La oposición ha utilizado el rechazo presupuestario como una herramienta para presionar al ejecutivo y exigir reformas estructurales, mientras que el presidente ha prometido buscar un acuerdo mediante negociaciones parlamentarias.
El escenario político senegalés se mantiene volátil, y la incapacidad de aprobar el presupuesto podría desencadenar una crisis institucional que obligue a convocar elecciones anticipadas o a buscar mediación internacional para restaurar la estabilidad económica y social del país.



