Los votantes estadounidenses eligieron este martes una mayoría demócrata tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, consolidando un control total del Congreso. La victoria se produce en medio de una campaña marcada por la polarización y la incertidumbre sobre la política exterior, especialmente respecto a Israel y a los precios del petróleo.
En Washington, los líderes demócratas celebraron la victoria como una oportunidad para revertir varias decisiones de la administración anterior, entre ellas la reducción de la ayuda militar a Israel y la flexibilización de sanciones a regímenes considerados hostiles. Al mismo tiempo, expertos advierten que la nueva mayoría podría enfrentar tensiones internas, ya que diferentes facciones del partido buscan imponer sus propias prioridades.
Desde el exterior, la reacción ha sido inmediata. En Israel, funcionarios expresaron preocupación por un posible endurecimiento de la postura estadounidense, mientras que en Irán se interpretó la victoria como una señal de que la presión diplomática podría intensificarse. En los mercados energéticos, analistas de Wall Street anticipan que la política demócrata podría favorecer una transición más rápida hacia energías renovables, lo que impactaría los precios del crudo a nivel global.
El presidente Donald Trump, derrotado en su intento de influir en los resultados, emitió un comunicado en el que calificó la derrota como “una sorpresa” y prometió seguir defendiendo los intereses de EE. UU. Sus declaraciones, aunque escasas, mantienen viva la incertidumbre sobre la dirección futura de la política exterior estadounidense.


