Los votantes brasileños se preparan para decidir entre el candidato del Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio Lula da Silva, y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, actualmente bajo custodia judicial. Las campañas llegaron a su clímax con concentraciones masivas en la Avenida Paulista de São Paulo y en la Avenida Pau de Río de Janeiro, donde ambos líderes pronunciaron discursos dirigidos a sus bases.
En São Paulo, Lula fue recibido por una marea roja de simpatizantes que corearon su nombre mientras prometía reforzar los programas sociales y la política exterior multilateral. En Río, Flávio Bolsonaro, apoyado por militantes de derecha, enfatizó la necesidad de “restaurar el orden” y criticó la gestión de Lula en materia de seguridad.
Los sondeos de opinión publicados la semana pasada mostraban a Lula con un 48 % de intención de voto frente al 42 % de Flávio, aunque la incertidumbre sigue alta debido a la posible anulación de candidaturas y a la tensión en los tribunales. Las autoridades han reforzado la seguridad en los principales centros urbanos para prevenir enfrentamientos entre los seguidores de ambos bandos.
El resultado de esta contienda no solo definirá la dirección interna de Brasil, sino que también influirá en la balanza geopolítica de América Latina, donde Lula busca fortalecer alianzas con la Unión Europea y los países del Mercosur, mientras que Bolsonaro representa una corriente más alineada con Estados Unidos y gobiernos conservadores de la región.
