El esposo de uno de los asesores más cercanos al ministro de Finanzas del gobierno de Narendra Modi ha salido a la calle para cuestionar la integridad del reciente proceso electoral en la India. En una serie de declaraciones públicas, el hombre alegó que hubo manipulaciones y falta de transparencia en la recolección de votos.
Su pronunciamiento ha sido respaldado por cientos de manifestantes que se han congregado en la capital, Nueva Delhi, y en otras ciudades importantes como Mumbai y Bengaluru, exigiendo una revisión independiente de los resultados. Los organizadores de la protesta han pedido la intervención de observadores internacionales para garantizar la legitimidad del proceso.
El gobierno, por su parte, ha rechazado rotundamente las acusaciones, calificándolas de “infundadas” y “politicamente motivadas”. El ministro de Finanzas, quien es uno de los principales arquitectos de la política económica del país, no ha respondido directamente a las críticas de su familiar, pero ha reiterado su confianza en la solidez del sistema electoral.
Analistas políticos advierten que, si bien la India mantiene una de las democracias más grandes del mundo, la percepción de vulnerabilidades en su proceso electoral podría afectar la estabilidad interna y la imagen internacional del país, especialmente en el contexto de sus relaciones estratégicas con Estados Unidos y China.
