En las últimas 24 horas, Estados Unidos ha lanzado nuevos ataques aéreos contra infraestructuras militares en Irán, incluyendo un tanque de petróleo en la isla de Qeshm. Irán respondió atacando objetivos en Kuwait y Bahrein, pero las defensas estadounidenses lograron interceptar los misiles. El Pentágono justificó las acciones como medidas de autodefensa, mientras Irán las calificó como agresión. Este intercambio de ataques marca un nuevo escalada en la guerra no declarada entre ambos países. La inestabilidad en el Golfo Pérsico podría afectar la seguridad energética mundial, dado que ambos países son actores clave en la producción de petróleo. Además, las tensiones podrían extenderse a otros actores regionales como Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos.