La estrategia militar de Israel en Líbano ha generado críticas internas, ya que sectores hawkish acusan al Primer Ministro Benjamin Netanyahu de no actuar con suficiente firmeza contra Hezbollah. Según fuentes militares, el enfoque actual ha derivado en un estancamiento, permitiendo que el grupo paramilitar refuerce su presencia en el norte de Líbano. Hezbollah, a su vez, ha mostrado mayor capacidad para responder a los ataques, lo que ha llevado a una especie de impasse. La situación ha generado tensiones en la región, con países como Turquía y Arabia Saudita expresando preocupación por la prolongación del conflicto.