El 5 de noviembre, la zona de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, fue escenario de una serie de ataques perpetrados por colonos israelíes contra la población palestina local. Testigos reportaron que los colonos, armados con palos y gases lacrimógenos, irrumpieron en barrios palestinos, provocando lesiones y daños materiales.
Ante la escalada, el presidente de Israel, Isaac Herzog, convocó a los líderes de los principales partidos para discutir la formación de un nuevo gobierno y la respuesta a la violencia. Las fuerzas de seguridad israelíes intentaron contener los disturbios, pero la situación se mantuvo tensa durante varias horas.
Organizaciones de derechos humanos y la comunidad internacional condenaron los hechos, calificándolos de "pogromo de colonos" y exigiendo una investigación exhaustiva. La ONU ha reiterado la necesidad de proteger a la población civil y de reanudar las negociaciones de paz.
El episodio reaviva el debate interno en Israel sobre la política de asentamientos y la seguridad en los territorios ocupados, mientras que los palestinos exigen el fin de la expansión de los colonios y el respeto a sus derechos humanos.