El ministro del Interior de Yemen informó que la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y el grupo libanés Hezbolá habrían enviado a 21 especialistas para asistir a los rebeldes houthis en el norte del país. Según la declaración, los expertos estarían involucrados en la planificación y ejecución de operaciones militares, superando la tradicional provisión de armamento y entrenamiento.
Esta revelación se produce en medio de una guerra civil que lleva ocho años, donde la coalición liderada por Arabia Saudita combate a los houthis, respaldados por Irán. La presencia de asesores técnicos iraníes sugiere una intensificación del apoyo estratégico, lo que podría traducirse en una mayor capacidad de los houthis para lanzar ataques con cohetes y drones contra objetivos saudíes y civiles.
La comunidad internacional ha condenado repetidamente la intervención iraní en Yemen, pero la evidencia de personal especializado complica la diplomacia. Washington y sus aliados podrían considerar nuevas sanciones contra la IRGC y Hezbolá, mientras que Teherán ha negado sistemáticamente cualquier implicación directa.
En el plano interno, el gobierno yemení busca reforzar su legitimidad mostrando la magnitud de la amenaza externa. La acusación también abre la puerta a posibles negociaciones bajo los auspicios de la ONU, aunque la desconfianza entre las partes sigue siendo alta.
