El 21 de octubre de 2026 se escuchó una fuerte explosión en la zona del aeropuerto internacional de Aden, en el sur de Yemen. Según el comunicado de los hutíes, el ataque fue dirigido contra un campamento militar que albergaba a fuerzas leales al gobierno y a personal de la coalición saudí.
Testigos en el lugar reportaron una columna de humo denso que se elevó tras la detonación, mientras que los residentes cercanos describieron el sonido como un fuerte estallido similar a una bomba. Las autoridades locales confirmaron que se habían activado protocolos de emergencia y que los equipos de rescate estaban trabajando para atender a posibles heridos.
Los hutíes, que controlan gran parte del norte de Yemen, declararon que el ataque forma parte de su campaña para debilitar la presencia de la coalición liderada por Arabia Saudí y para presionar a la comunidad internacional a que intervenga en la resolución del conflicto. Por su parte, el gobierno yemení condenó el ataque y acusó a los rebeldes de violar los derechos humanos.
El incidente se produce en un contexto de escalada de violencia en la región, donde los combates entre los hutíes y la coalición han provocado miles de desplazados y una grave crisis humanitaria. La comunidad internacional sigue llamando a un alto el fuego y a negociaciones de paz, aunque los avances siguen siendo limitados.
