El analista iraní Mortazavi explicó el 20 de octubre de 2026 que la presión militar de Estados Unidos sobre Irán, en lugar de debilitar al régimen, está alimentando un fuerte sentimiento nacionalista que fortalece al liderazgo de Teherán. Según sus palabras, la población percibe la intervención externa como una amenaza a la soberanía nacional, lo que incrementa la popularidad de las instituciones estatales.
El escenario descrito se sitúa principalmente en Irán, donde recientes ejercicios militares y sanciones económicas han intensificado la retórica anti‑estadounidense. Mortazavi señaló que la falta de una estrategia clara de salida y la ausencia de apoyos internos a la oposición hacen que cualquier intento de derrocamiento sea poco viable.
Esta dinámica tiene repercusiones directas en la política exterior de EE. UU., que deberá replantear sus objetivos en la región. Un aumento del nacionalismo iraní podría traducirse en una mayor resistencia a los acuerdos nucleares y en una postura más agresiva frente a los aliados estadounidenses en el Golfo.
En conclusión, la guerra contra Irán no solo implica riesgos militares, sino también un potencial fortalecimiento del régimen mediante la movilización de sentimientos patrióticos, lo que complica los planes de Washington para un cambio de gobierno en Teherán.


