El 20 de octubre de 2026, los principales partidos de la derecha y el centro en Francia emitieron un comunicado conjunto en el que culpan al líder de la izquierda, Jean‑Luc Mélenchon, de incitar la violencia que se ha desatado en varias ciudades del país. El comunicado, firmado por representantes de La República En Marcha, Los Republicanos y el Partido Demócrata, sostiene que los discursos de Mélenchon han alimentado el clima de confrontación.
Las protestas, que comenzaron como manifestaciones contra la reforma de pensiones, se transformaron en enfrentamientos con la policía, provocando saqueos y daños a comercios en París, Lyon y Marsella. Según los informes policiales, más de 200 personas fueron detenidas y varios edificios públicos resultaron gravemente dañados.
Los partidos de la oposición argumentan que la violencia socava la estabilidad del país y pone en riesgo la integridad del proceso electoral, que se decidirá en la segunda vuelta prevista para finales de noviembre. Por su parte, Mélenchon ha rechazado las acusaciones, calificándolas de "táctica de deslegitimación" y ha llamado a sus seguidores a mantener la calma.
El clima de tensión política se suma a una serie de disturbios que han afectado a la vida cotidiana de los ciudadanos, generando un debate sobre la seguridad pública y la libertad de expresión en una Francia que se prepara para una contienda electoral decisiva.



