Un dron militar sobrevoló el mercado de Abyei, una zona fronteriza que ambos países reclaman, y lanzó una serie de explosivos que devastaron el centro comercial el pasado viernes. Las explosiones provocaron la muerte de al menos 153 personas, entre civiles, comerciantes y niños, y dejaron a decenas más gravemente heridas. Las autoridades locales, que aún no han identificado al responsable, informaron que los restos de varios vehículos y puestos de venta quedaron reducidos a escombros.
El gobierno de Sudán emitió un comunicado que culpó a grupos armados rebeldes de Sudán del Sur, mientras que el presidente de Juba denunció una violación de la soberanía sudanesa y solicitó la intervención de la ONU. La comunidad internacional, a través de la Unión Africana y la ONU, ha llamado a la calma y ha pedido una investigación independiente para esclarecer el origen del dron.
El ataque ocurre en medio de negociaciones de paz estancadas que buscan poner fin a años de conflicto intermitente en la región del Nilo Azul. Expertos advierten que la escalada de violencia podría desestabilizar aún más la zona, que ya sufre de escasez de alimentos y desplazamiento masivo de población.
Mientras tanto, organizaciones humanitarias intentan atender a los heridos en hospitales improvisados y a los sobrevivientes que han perdido sus medios de subsistencia. La presión diplomática sobre ambas partes se intensifica, y se teme que el incidente pueda desencadenar una respuesta militar más amplia.




