El Ministerio de Defensa de Yemen informó el 5 de octubre de 2026 que sus fuerzas han logrado avances significativos en la zona norte del país, donde los hutíes mantienen el control de varias ciudades estratégicas. La ofensiva, respaldada por una coalición liderada por Arabia Saudita, incluye el uso de artillería pesada y apoyo aéreo para desalojar a los rebeldes de posiciones clave.
Según los comunicados oficiales, las tropas gubernamentales han recuperado parte del distrito de Marib, una zona rica en recursos petroleros que ha sido foco de intensos combates desde 2015. Los informes indican que los hutíes han sufrido bajas considerables y que varios de sus comandantes han sido neutralizados.
A pesar de los progresos militares, la situación humanitaria sigue deteriorándose. Organizaciones de derechos humanos advierten que los desplazados internos superan el millón, y que el acceso a ayuda humanitaria sigue limitado debido a los enfrentamientos y a los bloqueos de rutas de suministro.
La comunidad internacional, a través de la ONU y la Unión Europea, ha instado a ambas partes a retomar las negociaciones de paz. El reciente impulso militar del gobierno yemení podría servir como palanca para reactivar el proceso de diálogo, aunque persisten los temores de una escalada que agrave la crisis humanitaria.
