El 17 de octubre de 2026 los hutíes, alineados con Irán, lanzaron dos misiles contra el aeropuerto internacional de Aden, provocando daños estructurales y la interrupción temporal de los vuelos. Simultáneamente, se registraron impactos de misiles en instalaciones portuarias de la costa del Mar Rojo, una vía esencial para el tránsito de mercancías y ayuda humanitaria hacia Yemen y el resto de la región.
Ante estos ataques, las fuerzas gubernamentales de Yemen, respaldadas por la coalición liderada por Arabia Saudita, anunciaron una escalada de su ofensiva en el sur del país, con el objetivo de neutralizar las capacidades de lanzamiento de los hutíes y restablecer la seguridad de las rutas marítimas. La operación incluye bombardeos aéreos y el despliegue de unidades terrestres en los alrededores de Aden.
El bloqueo de las rutas del Mar Rojo tiene repercusiones más allá de Yemen: los buques comerciales que transitan por el estrecho de Bab al‑Mandeb enfrentan riesgos de seguridad, lo que eleva los costos del transporte marítimo y afecta los precios del petróleo a nivel global. Además, la comunidad internacional teme que la intensificación del conflicto pueda desencadenar una crisis humanitaria aún mayor, con millones de desplazados y escasez de alimentos.
En el plano diplomático, Estados Unidos y la Unión Europea han reiterado la necesidad de un alto el fuego y han llamado a ambas partes a regresar a la mesa de negociaciones. Sin embargo, la falta de confianza mutua y la influencia de actores externos, como Irán y Arabia Saudita, complican cualquier avance hacia una solución política.


