Las elecciones regionales celebradas el 21 de septiembre de 2026 en Alemania marcaron una derrota histórica para la Unión Demócrata Cristiana (CDU). El líder del partido, Friedrich Merz, admitió públicamente que la CDU había sufrido una "derrota contundente" tras perder en los estados de Berlín y Mecklenburg‑Vorpommern.
En ambos territorios, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo la mayoría, convirtiéndose en la primera fuerza política en la capital y en la región del noreste. Los resultados reflejan una creciente polarización y el descontento de los votantes con la política tradicional.
La izquierda, representada por Die Linke, también mostró avances, consolidándose como tercer bloque en varios parlamentos regionales. Analistas políticos advierten que la fragmentación del espectro electoral podría complicar la formación de coaliciones a nivel federal.
El impacto de estos comicios se extiende al panorama europeo, pues la pérdida de la CDU debilita la posición de la Unión Europea en negociaciones clave. Merz anunció una reestructuración interna del partido y la búsqueda de alianzas con los liberales para intentar recuperar terreno antes de las elecciones federales de 2027.
