El presidente de Djibouti, Ismaïl Omar Guelleh, ha sido reelegido para un sexto mandato consecutivo con un abrumador 97% de los votos, según resultados oficiales anunciados este sábado. Guelleh, quien ha gobernado el pequeño país del Cuerno de África desde 1999, enfrentó una oposición fragmentada y desorganizada en unas elecciones ampliamente criticadas por observadores internacionales.
La oposición boicoteó el proceso electoral, denunciando irregularidades y falta de transparencia. Los principales partidos de oposición acusaron al gobierno de utilizar recursos estatales para la campaña y restringir el acceso a los medios de comunicación. A pesar de estas críticas, la Comisión Electoral Nacional independiente declaró válidos los resultados.
Djibouti, estratégicamente ubicado en el estrecho de Bab-el-Mandeb, alberga bases militares de varias potencias, incluyendo Estados Unidos, Francia, China y Japón. El control absoluto de Guelleh sobre el país ha generado preocupaciones sobre la estabilidad a largo plazo y el desarrollo democrático en la región.
Los observadores internacionales han expresado preocupación por la falta de pluralismo político y las limitaciones a las libertades civiles. Organizaciones de derechos humanos han documentado casos de detenciones arbitrarias y restricciones a la prensa independiente durante el período electoral.

