El huracán Trudy, clasificado como categoría 2 en la escala Saffir‑Simpson, se está desplazando a una velocidad de 15 nudos hacia el noroeste, acercándose a los estados de Guerrero, Oaxaca y Michoacán. Los modelos meteorológicos indican que el sistema producirá precipitaciones de entre 200 y 300 milímetros en áreas montañosas, lo que podría desencadenar deslizamientos de tierra y desbordes de ríos.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) ha activado el nivel de alerta naranja en los municipios costeros y ha recomendado a la población asegurar sus viviendas, abastecerse de agua y alimentos, y evitar desplazarse a zonas inundables. Los puertos de Acapulco y Puerto Ángel han suspendido temporalmente sus operaciones para proteger la infraestructura portuaria.
En los últimos meses, México ha registrado una actividad ciclónica inusualmente alta en el Pacífico, con al menos cuatro tormentas de fuerza significativa que han causado daños considerables. Expertos climáticos atribuyen este fenómeno al calentamiento de las aguas oceánicas y a patrones de la corriente de El Niño.
Las autoridades federales y estatales continúan monitoreando la evolución de Trudy, mientras la población se prepara para enfrentar posibles emergencias. Se espera que el huracán haga tierra en la madrugada del 18 de octubre, momento en el cual se activarán los planes de contingencia locales.

