El 12 de octubre de 2026 el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Hossein Amir‑Abdollahian, sostuvo una llamada telefónica con su homólogo saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, en la que ofreció a Teherán como facilitador de un proceso de diálogo entre Arabia Saudita y los houthis yemeníes. La propuesta surge tras una serie de ataques aéreos que dejaron decenas de muertos en la zona fronteriza entre Arabia Saudita y Yemen.
Irán, que ha mantenido una postura de apoyo político a los houthis desde el inicio del conflicto yemení, argumentó que su intervención podría contribuir a una solución negociada que reduzca la violencia y estabilice la región del Golfo. El ministro iraní subrayó la necesidad de “diálogo constructivo” y la importancia de evitar una mayor intervención extranjera que empeore la situación.
Por su parte, Arabia Saudita no ha confirmado oficialmente la aceptación de la mediación iraní, aunque el príncipe Faisal indicó que estaba “abierto a explorar todas las vías que conduzcan a la paz”. La comunidad internacional, incluida la ONU, ha llamado repetidamente a ambas partes a retomar las conversaciones, pero los avances han sido limitados.
La propuesta iraní también tiene implicaciones geopolíticas más amplias, pues representa un intento de Teherán de reforzar su influencia en el Golfo y contrarrestar la presencia de Estados Unidos y sus aliados en la zona. Si bien la iniciativa podría ser vista como un paso positivo, su viabilidad dependerá de la disposición de Riad y de la respuesta de los houthis a la mediación externa.
