En la sesión plenaria de la Asamblea General de la ONU, el presidente Masoud Pezeshkian pronunció un discurso enérgico en el que acusó a Estados Unidos y a Israel de perpetrar actos de terrorismo contra Irán. Señaló que la política estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, ha buscado desestabilizar la región mediante sanciones y ataques encubiertos, y que Israel ha llevado a cabo incursiones ilegales que vulneran la soberanía iraní.
Pezeshkian reiteró que Irán está dispuesto a retomar la diplomacia, pero rechazó cualquier imposición que limite su programa nuclear civil. Afirmó que la nación no aceptará “doblegarse” ante presiones externas y que cualquier acuerdo deberá respetar la integridad territorial y los derechos del pueblo iraní.
El discurso se produce en un contexto de creciente confrontación en Oriente Medio, donde la guerra en Gaza y la rivalidad entre Irán y Arabia Saudita han intensificado la inestabilidad. La retórica de Pezeshkian podría influir en las próximas negociaciones del P5+1 sobre el programa nuclear, al tiempo que pone de relieve la fragilidad de los intentos de mediación liderados por potencias occidentales.
Analistas internacionales advierten que la postura firme de Irán podría desencadenar una escalada de sanciones o, por el contrario, abrir una ventana para diálogos más equilibrados si la comunidad internacional busca evitar una nueva ronda de hostilidades en la región.

