El gobierno israelí anunció que el consulado del Reino Unido en Jerusalén deberá cerrar sus puertas antes de que venza el plazo fijado por las autoridades locales. La decisión se tomó tras la intervención del excónsul británico Sir Vincent Fean, quien calificó la medida como una violación del derecho internacional y una respuesta desproporcionada a una supuesta infracción diplomática.
Según fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, la orden de cierre responde a la presunta participación del consulado en actividades que comprometen la seguridad nacional, aunque el Reino Unido no ha detallado públicamente los cargos específicos. La fecha límite para la desactivación de la misión se sitúa a finales de la próxima semana, lo que deja poco margen para una evacuación ordenada del personal diplomático y sus familias.
El Reino Unido ha expresado su consternación y ha convocado a su embajador en Tel Aviv para solicitar explicaciones. En caso de que Israel mantenga la postura, Londres podría considerar la expulsión de diplomáticos israelíes en Londres como medida de respuesta, lo que elevaría la tensión entre ambos países aliados en materia de seguridad y contra‑terrorismo.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela la evolución de este conflicto diplomático, que podría repercutir en la cooperación bilateral en áreas estratégicas como la lucha contra el extremismo y los intercambios comerciales. La situación también plantea interrogantes sobre la seguridad de los ciudadanos británicos que residen o viajan a Israel y los territorios palestinos.


