El 12 de octubre de 2026, Joseph Kabila, expresidente de la República Democrática del Congo (RDC), anunció la creación de un nuevo movimiento político-militar en alianza con los rebeldes M23, un grupo armado que opera principalmente en la provincia de Kivu del Norte. En una rueda de prensa en Kinshasa, Kabila declaró que la coalición tiene como objetivo "restaurar la soberanía y la seguridad" en la zona, acusando al gobierno de Kinshasa de negligencia y corrupción.
El M23, que ha sido respaldado históricamente por Ruanda, ha intensificado sus operaciones en los últimos meses, capturando varios puestos estratégicos y provocando desplazamientos masivos de civiles. La nueva alianza con Kabila, quien mantiene una base de apoyo entre ciertos sectores políticos y militares, podría proporcionar al grupo rebelde una legitimidad política adicional y acceso a recursos logísticos.
La comunidad internacional reaccionó con alarma. La Unión Africana y la ONU pidieron a Kabila que retire su apoyo a los grupos armados y buscar una solución negociada. Por su parte, el gobierno de Kinshasa acusó a Kabila de traición y anunció la movilización de fuerzas armadas para neutralizar cualquier intento de insurrección.
Analistas de seguridad advierten que la unión de un ex presidente con un grupo rebelde bien armado podría desencadenar una nueva fase del conflicto en el este del Congo, con riesgos de expansión a países vecinos como Uganda y Ruanda. La población civil, ya vulnerada por años de violencia, enfrenta la amenaza de una escalada que podría agravar la crisis humanitaria, que ya cuenta con más de 5 millones de desplazados internos.
Mientras tanto, Kabila aseguró que su movimiento buscará el diálogo con la comunidad internacional para legitimar su posición, aunque mantuvo la postura de que la única salida es la "defensa de la integridad territorial" del país.


