El Ministerio de Finanzas de Israel informó el 10 de octubre de 2026 que la economía nacional registró un crecimiento del 3,2 % en el tercer trimestre, impulsado principalmente por el sector tecnológico y la entrada de inversiones extranjeras en proyectos de ciberseguridad y energía renovable.
Sin embargo, el mismo informe advirtió que la inflación de los alimentos se ubicó en el 7,4 % anual, una de las más altas en la última década, lo que ha encarecido la canasta básica y generado protestas en varias ciudades. Los precios de la energía y los bienes de consumo también mostraron incrementos significativos, presionando a los hogares de ingresos medios y bajos.
El endeudamiento público alcanzó el 70 % del PIB, según datos del Banco de Israel, reflejando el costo de financiar la defensa y la reconstrucción de infraestructuras dañadas por el conflicto. A pesar de estos retos, el sector de alta tecnología sigue atrayendo capital, con startups que recaudaron más de 2.000 millones de dólares en rondas de financiación durante el año.
Los analistas políticos advierten que la combinación de crecimiento económico y presión inflacionaria podría influir en la intención de voto de cara a las elecciones legislativas previstas para 2027, ya que los votantes podrían priorizar la estabilidad de precios sobre los logros macroeconómicos.



