Un informe publicado por Al Jazeera el 21 de octubre de 2026 destaca cómo la guerra en Líbano está afectando gravemente a jóvenes diagnosticados con autismo y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Los expertos señalan que la interrupción de rutinas diarias, el ruido constante de los bombardeos y la pérdida de servicios de apoyo escolar incrementan el estrés y la ansiedad en esta población vulnerable.
Los profesionales de salud mental subrayan que los niños neurodivergentes dependen de entornos estructurados y previsibles para su desarrollo. La destrucción de escuelas, la escasez de medicamentos y la imposibilidad de acceder a terapias especializadas están provocando retrocesos en su progreso académico y social. Además, la falta de información clara sobre los peligros del conflicto aumenta el riesgo de accidentes.
Organizaciones locales e internacionales están intentando mitigar el daño mediante la creación de centros de refugio que ofrezcan espacios tranquilos y actividades adaptadas. Sin embargo, la inseguridad y la escasez de recursos limitan su alcance, dejando a miles de niños sin la atención necesaria.
El deterioro de la salud mental de estos jóvenes no solo representa una crisis humanitaria inmediata, sino que también plantea desafíos a largo plazo para la reconstrucción del tejido social libanés. La comunidad internacional podría considerar la inclusión de programas específicos de apoyo neurodivergente en los planes de ayuda humanitaria para evitar una generación marcada por el trauma del conflicto.
