El artículo analiza cómo la postura de Irán respecto al proceso de paz palestino-israelí le ha permitido consolidar su influencia en la región. Al apoyar las demandas palestinas y oponerse abiertamente a las iniciativas de paz, Teherán ha logrado aislar a Israel y debilitar la posición de Estados Unidos en Oriente Medio. Esta estrategia diplomática, combinada con el apoyo a grupos proxy, ha resultado en una victoria significativa para Irán, que ahora ejerce una presión considerable sobre sus rivales sin haber recurrido a la guerra convencional.
