La primera dama de Sierra Leona ha generado polémica al negarse a condenar la mutilación genital femenina, una práctica que es común en el país. La decisión ha sido criticada por muchos, que consideran que la práctica es una violación de los derechos humanos. La comunidad internacional ha llamado a la calma y ha pedido a ambas partes que busquen una solución pacífica al conflicto.
