La Unión Europea y el Reino Unido han impuesto sanciones a varios rusos por su participación en la deportación de niños ucranianos. La medida es una respuesta a la creciente preocupación sobre la situación de los niños ucranianos en Rusia. Las sanciones incluyen la congelación de activos y la prohibición de viajar a la Unión Europea y el Reino Unido. La decisión ha sido bien recibida por los defensores de los derechos humanos, que han estado pidiendo durante mucho tiempo que se tomen medidas para proteger a los niños ucranianos.

