A medida que Estados Unidos e Iran se preparan para conversaciones de alto riesgo, la pregunta central que inquieta a los analistas no es si Washington puede presionar a Tehran, sino si el régimen iraní puede mantener la cohesión interna necesaria para honrar cualquier acuerdo. Fuentes diplomáticas y expertos en la región señalan que las divisiones dentro del establishment iraní representan una amenaza significativamente mayor para la estabilidad de un futuro cese al fuego que la presión militar o las sanciones occidentales.
Un análisis detallado publicado por The Atlantic revela que Iran ha librado durante décadas lo que denomina "la guerra olvidada": un esfuerzo sistemático por prevenir cualquier acuerdo de paz entre israelíes y palestinos. Esta estrategia de décadas ha dado resultados que Tehran considera victoriosos, y ahora el régimen enfrenta el desafío de reorientar su política exterior hacia una fase de distensión que muchas facciones internas no están preparadas para aceptar.
Los sectores más duros del régimen, incluyendo elementos de la Guardia Revolucionaria y sectores clericales conservadores, han invertido años en construir una narrativa de confrontación con Israel y Estados Unidos. Un acuerdo de paz que implique reconocimiento o concesiones territoriales podría generar resistencias internas significativas que amenacen la propia supervivencia política del liderazgo actual.
La situación se complica además por la incertidumbre sobre el futuro del programa nuclear iraní. Cualquier acuerdo de cese al fuego deberá abordar necesariamente la cuestión nuclear, lo que genera tensiones adicionales entre facciones que tienen interpretaciones radicalmente diferentes sobre qué concesiones son aceptables.
