El 16 de octubre de 2026, varias cadenas de librerías del Reino Unido anunciaron la retirada inmediata de todas las obras de Sally Rooney, tras la declaración pública de la escritora de su apoyo a la campaña Palestine Action. La decisión fue tomada por los distribuidores tras recibir amenazas de boicot por parte de grupos activistas que consideran la postura de la autora como una legitimación del conflicto israelí‑palestino.
Los representantes de las editoriales argumentaron que la medida responde a la necesidad de proteger a sus empleados y clientes de posibles protestas en los puntos de venta. Mientras tanto, organizaciones defensoras de los derechos humanos han calificado la retirada como una forma de censura que vulnera la libertad de expresión y el derecho a la disidencia.
El caso se inserta en una larga tradición de boicots culturales que buscan presionar a figuras públicas y empresas para que adopten posiciones sobre el conflicto en Oriente Medio. En años recientes, varios autores, artistas y compañías han sido objeto de campañas similares, lo que ha generado un debate global sobre los límites entre la protesta política y la censura comercial.
En el Reino Unido, la polémica ha reavivado discusiones parlamentarias sobre la regulación de la libertad de expresión y la protección de la industria editorial frente a presiones externas. Se espera que el asunto continúe en los medios y que pueda influir en futuras decisiones de publicación y distribución de obras controvertidas.


