Durante la cumbre del G20 celebrada en Río de Janeiro, Brasil, el 30 de octubre de 2026, los ministros de Relaciones Exteriores de varios países europeos se negaron a aparecer en la foto oficial junto al ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov. La medida surgió tras intensas protestas de activistas y grupos de la sociedad civil que denunciaron la legitimación de la política exterior rusa en el contexto del conflicto en Ucrania.
Los países que se abstuvieron incluyeron a Alemania, Francia, Italia y los Países Bajos, entre otros, argumentando que la presencia de Lavrov contravenía los principios de la comunidad internacional respecto a la agresión rusa. La foto grupal, conocida como la "family photo" del G20, fue oficialmente cancelada, generando una ruptura simbólica que pone de relieve la fractura entre los bloques occidentales y Rusia dentro del foro.
Esta acción ha sido interpretada como una señal de que la cohesión del G20 está bajo presión, y que la comunidad internacional busca mantener una postura firme contra la invasión rusa sin sacrificar la estructura del grupo. Sin embargo, algunos analistas advierten que la exclusión simbólica podría dificultar la coordinación en temas críticos como la crisis climática y la reforma del sistema financiero internacional.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, manifestó su preocupación por la polarización, subrayando la necesidad de que el G20 siga siendo un espacio de diálogo constructivo, aunque reconoció la legitimidad de las protestas y la sensibilidad del tema en la opinión pública global.



