El monarca marroquí, Mohammed VI, anunció el martes 29 de septiembre de 2026 la designación de Fatima Ezzahra El Mansouri como primera ministra, convirtiéndose en la segunda mujer en liderar un gobierno en el mundo árabe. La exalcaldesa de Marrakech, conocida por su gestión urbana y su cercanía a la población, asumirá el cargo en un contexto de creciente demanda de participación femenina en la esfera pública.
El nombramiento se produce tras la victoria del partido del actual gobierno en las elecciones parlamentarias, lo que garantiza la continuidad de la coalición gobernante. El rey subrayó que la decisión responde a la necesidad de “renovar la política con talento y representatividad”.
Esta designación tiene repercusiones más allá de las fronteras marroquíes. Al ser solo la segunda mujer en ocupar la máxima autoridad ejecutiva en la región, el hecho podría servir de modelo para otros estados árabes que enfrentan presiones internas y externas para mejorar la igualdad de género. Analistas internacionales señalan que la medida podría mejorar la posición de Marruecos en foros internacionales y atraer inversiones vinculadas a la igualdad y desarrollo sostenible.
Sin embargo, la nueva primera ministra heredará desafíos significativos, entre ellos la gestión de la economía, la lucha contra la corrupción y la presión de movimientos conservadores que podrían cuestionar su liderazgo. El éxito de su gestión será medido tanto por la estabilidad interna como por la capacidad de Marruecos para proyectar una imagen de modernidad en la escena global.



