Navi Pillay, ganadora del Premio Nobel de la Paz y ex presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), calificó de "inaceptable" las sanciones impuestas por la administración Trump contra el tribunal. Según Pillay, las medidas buscan presionar al ICC para que abandone investigaciones sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por aliados de EE.UU., lo que vulnera los principios de justicia y rendición de cuentas.
Las sanciones, anunciadas a finales de septiembre de 2026, incluyen la prohibición de que entidades estadounidenses colaboren con el ICC y la congelación de activos de funcionarios del tribunal. La medida ha sido defendida por la Casa Blanca como una respuesta a lo que considera una "injerencia política" del organismo, pero ha generado una fuerte reacción de la comunidad internacional y de defensores de los derechos humanos.
En un artículo de opinión publicado en Al Jazeera, Pillay argumentó que la única vía para salvar al ICC pasa por un diálogo constructivo y la presión de los aliados democráticos, aunque reconoció que la postura estadounidense dificulta cualquier avance. La ex presidenta subrayó la necesidad de que la comunidad global mantenga el apoyo financiero y político al tribunal para que continúe su labor de investigar y juzgar crímenes graves.
Expertos en derecho internacional advierten que el debilitamiento del ICC podría crear un vacío jurídico que favorezca la impunidad de actores estatales y no estatales. Mientras tanto, varios países europeos y latinoamericanos han anunciado su intención de reforzar la financiación del tribunal y de buscar mecanismos alternativos de cooperación para contrarrestar el impacto de las sanciones estadounidenses.


