El 4 de octubre de 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua emitió un comunicado oficial anunciando la decisión de retirar al país del Parlamento Centroamericano (Parlacen). La medida, publicada por Al Jazeera, se produce en un contexto de creciente presión internacional por las violaciones de derechos humanos y la supresión de la oposición política bajo el gobierno de Daniel Ortega.
Según el comunicado, la retirada se justifica por una “incompatibilidad de principios” entre el gobierno nicaragüense y los valores democráticos que, según la autoridad, el Parlacen promueve. La decisión también coincide con la reciente imposición de sanciones por parte de la Unión Europea y los Estados Unidos, que han congelado activos y prohibido viajes a funcionarios del régimen.
El Parlacen, con sede en Guatemala, ha sido un foro de integración política y económica para los países de la región, pero la ausencia de Nicaragua reducirá su representatividad y limitará la capacidad del organismo para abordar temas de seguridad y desarrollo. Analistas de la Universidad Centroamericana de Estudios Políticos advierten que el retiro podría intensificar la tendencia de Nicaragua a buscar alianzas con gobiernos autoritarios, como Rusia y China, en lugar de fortalecer la cooperación regional.
A nivel interno, la medida ha sido recibida con apoyo por parte de los seguidores del presidente Ortega, que la ven como una defensa de la soberanía nacional. Sin embargo, la oposición, que opera en la clandestinidad, denuncia la decisión como un paso más hacia el aislamiento total del país en la comunidad internacional.


