El pasado 30 de septiembre de 2026, testigos en la zona sur de la Franja de Gaza reportaron que una helicóptero del ejército israelí impactó una tienda de campaña donde se encontraba la familia de Raseel, una niña de ocho años. El proyectil, según los testigos, provocó la destrucción parcial de la estructura y dejó a la menor con heridas graves que se infectaron rápidamente.
El ejército israelí, por su parte, sostuvo que el ataque se dirigió a un supuesto objetivo militar y que la zona estaba bajo fuego debido a la presencia de combatientes. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos confirmaron que la zona era predominantemente civil y que no había indicios de actividad armada en el momento del bombardeo.
Raseel fue trasladada de urgencia al hospital de Rafáh, donde los médicos tuvieron que intervenir en tres cirugías distintas para controlar la propagación de infecciones bacterianas. Las operaciones, realizadas bajo condiciones de escasez de recursos, subrayan la vulnerabilidad del sistema de salud palestino ante la violencia constante.
El incidente ha reavivado el debate internacional sobre la proporcionalidad de los ataques israelíes y la protección de civiles en conflictos armados. Naciones Unidas y varias ONG han pedido una investigación independiente, mientras que la comunidad internacional observa con creciente preocupación la situación humanitaria en Gaza.

