En la ciudad de Taiz, una de las más afectadas por la guerra civil en Yemen, niños y adolescentes continúan asistiendo a la escuela a pesar de la presencia de francotiradores y morteros cercanos. La BBC World logró acceso exclusivo a varias escuelas, donde entrevistó a estudiantes, maestros y familias que describen la rutina diaria bajo el constante riesgo de bombardeos.
Los docentes, conscientes del peligro, han implementado medidas de seguridad improvisadas, como refugios subterráneos y horarios de clases ajustados para evitar los momentos de mayor actividad militar. Sin embargo, la escasez de recursos y la falta de protección internacional hacen que la situación sea extremadamente vulnerable.
Organizaciones humanitarias internacionales han denunciado la violación de los derechos de los menores, señalando que la educación es un objetivo protegido bajo el derecho internacional humanitario. A pesar de los llamamientos, los combates entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes hutíes continúan sin una solución a la vista.
El impacto psicológico en los niños es profundo; muchos presentan síntomas de estrés post‑traumático, mientras que la interrupción de la educación amenaza su futuro y el desarrollo del país a largo plazo.

