La ola de calor que ha afectado a Europa ha causado al menos 1.300 muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La situación sigue siendo crítica, con muchos aún en riesgo. La OMS ha advertido que la región no está preparada para enfrentar el calor extremo, y que es necesario tomar medidas para proteger a la población.
