Francia registró 1,000 muertes en una semana debido a la ola de calor, con temperaturas que superaron los 40°C en algunas zonas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que Europa no está preparada para eventos climáticos extremos. Las autoridades han abierto centros de enfriamiento y distribuido agua potable en zonas afectadas.
