Un informe reciente del Atlantic Council señala que el panorama de la asistencia al desarrollo en Pakistán está experimentando una transformación estructural significativa. La ayuda oficial al desarrollo (ODA) proveniente de países occidentales ha disminuido de manera sostenida, mientras que la inversión china en proyectos de infraestructura y energía ha aumentado, creando una dependencia diferente.
El estudio destaca que la reducción de la ODA, que en 2025 cayó aproximadamente un 30 % respecto al año anterior, ha dejado un vacío financiero que el gobierno pakistaní busca cubrir mediante préstamos y acuerdos con actores como la Iniciativa del Cinturón y la Ruta. Esta reorientación plantea riesgos de endeudamiento y de influencia geopolítica, al tiempo que abre oportunidades para la modernización de sectores críticos.
Además, la nueva configuración de la asistencia al desarrollo está vinculada a la seguridad interna. La disminución de fondos para programas de desarrollo social podría limitar la capacidad del Estado para abordar las causas subyacentes del extremismo, mientras que la inversión china en infraestructura estratégica, como puertos y carreteras, refuerza la presencia de Pekín en la región del Indo‑Pakistán.
El informe concluye que Pakistán debe equilibrar la necesidad de recursos financieros con la preservación de su autonomía estratégica, diversificando sus fuentes de financiación y fortaleciendo la gobernanza de los proyectos para evitar una dependencia excesiva de un solo socio.
