Pakistán ha iniciado una serie de bombardeos aéreos sobre territorio afgano, según informó la cadena DW English el 4 de octubre de 2026. Los ataques, realizados con aviones de combate de la Fuerza Aérea pakistaní, se dirigieron a supuestos cuarteles del Talibán en la provincia de Khost, provocando daños materiales y víctimas civiles.
El operativo se produce en un contexto de creciente rivalidad entre Islamabad y Kabul, tras años de apoyo pakistaní a los talibanes y la posterior ruptura de esa relación. En los últimos meses, el gobierno afgano ha acusado a Pakistán de suministrar armas a grupos insurgentes que operan en el este de Afganistán, lo que ha llevado a Islamabad a responder con fuerza aérea.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada, advirtiendo que una guerra abierta entre los dos países podría desestabilizar aún más una región ya frágil. Naciones Unidas ha pedido una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad para mediar en el conflicto y evitar una mayor pérdida de vidas.
Mientras tanto, grupos de derechos humanos locales denuncian el aumento de desplazados internos y la falta de acceso a ayuda humanitaria en las áreas afectadas. La situación sigue evolucionando y se espera que ambos gobiernos mantengan una postura de confrontación en los próximos días.
