El 16 de octubre de 2026, el Parlamento de Irak dio su voto final a la lista de ministros propuesta por el primer ministro Mohammed al‑Zaidi, completando así la formación del gabinete cinco meses después de la designación del gobierno de unidad. La sesión parlamentaria se desarrolló bajo una atmósfera tensa, con varios partidos expresando reservas sobre la capacidad del ejecutivo para enfrentar la crisis económica.
Entre los nombramientos destacan los ministros de Finanzas, Energía y Comercio, cargos críticos para abordar la inflación galopante y la escasez de recursos que ha golpeado al país. Los opositores señalaron la falta de representación de ciertos grupos étnicos y religiosos, lo que podría generar protestas y obstaculizar la implementación de políticas económicas.
El nuevo gabinete enfrenta el desafío inmediato de negociar un paquete de ayuda con el Fondo Monetario Internacional y de estabilizar el mercado de divisas, que ha sufrido una depreciación significativa del dinar iraquí. Además, la seguridad interna sigue siendo frágil, con grupos insurgentes que continúan operando en zonas del norte y oeste del país.
Analistas internacionales advierten que la efectividad del gobierno dependerá de su capacidad para lograr consensos internos y de la respuesta de la comunidad internacional ante la crisis humanitaria y económica que atraviesa Irak.

