El 20 de octubre de 2026 la policía del Reino Unido volvió a detener a dos hombres bajo sospecha de ayudar a la inteligencia de Irán. Las autoridades británicas indicaron que los individuos ya habían sido arrestados previamente por su presunta participación en un incidente contra una base aérea estadounidense utilizada para lanzar ataques contra Irán.
Según la información proporcionada por la policía, los sospechosos mantuvieron contactos regulares con agentes de la inteligencia iraní y facilitaron la transmisión de información sensible sobre la ubicación y los protocolos de seguridad de la base. La investigación está siendo coordinada con agencias de seguridad estadounidenses.
Este caso se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Londres y Teherán, tras la expulsión de diplomáticos y la imposición de sanciones mutuas. El gobierno británico ha advertido que cualquier actividad de espionaje será tratada con la máxima severidad.
Las re‑arrestaciones subrayan la preocupación de los aliados occidentales por la capacidad de Irán de operar redes de inteligencia fuera de su territorio y podrían desencadenar nuevas medidas de seguridad en instalaciones militares estratégicas.


