La policía de Estambul irrumpió en los estudios de la cadena de televisión oposicionista «XYZ» el lunes, ordenando la detención de varios empleados y obligando al cese inmediato de las emisiones en vivo. Los agentes, equipados con equipos de «riot control», bloquearon el acceso a los estudios y confiscaron equipos de grabación.
Los directivos de la cadena denunciaron que la operación forma parte de una serie de acciones del gobierno turco para silenciar a los medios que critican la política del presidente Recep Tayyip Erdogan y su partido, el AKP. Organizaciones internacionales de libertad de prensa, como Reporteros sin Fronteras, ya habían alertado sobre el aumento de la presión sobre los canales de televisión independiente.
El bloqueo de la señal afecta a una audiencia estimada de varios millones de televidentes, que ahora dependen de plataformas digitales para acceder a información no oficial. La medida también ha generado protestas en las calles de Estambul, donde manifestantes exigión la liberación de los periodistas detenidos y el restablecimiento de la libertad de expresión.
A nivel internacional, la acción ha sido condenada por la Unión Europea y los Estados Unidos, que advierten sobre posibles repercusiones en la cooperación económica y en los procesos de negociación para la adhesión de Turquía a la Unión Europea. El caso sigue evolucionando mientras los tribunales turcos deciden el destino de los periodistas arrestados.


