El bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, reforzado por sanciones multilaterales, ha provocado un aumento vertiginoso en los precios de los medicamentos en Irán. Según informes de France 24, algunos fármacos esenciales han visto incrementos de hasta el 300 % en los últimos meses, mientras que la disponibilidad de ciertos tratamientos ha disminuido drásticamente.
La escasez afecta particularmente a pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y el cáncer, que dependen de medicamentos importados. La imposibilidad de adquirir estos productos ha llevado a un aumento de la mortalidad y a la proliferación de mercados negros donde los precios son aún más elevados.
El gobierno iraní ha intentado mitigar la crisis mediante la producción local de genéricos, pero la falta de materias primas y la restricción de tecnología médica impiden una respuesta eficaz. Además, las sanciones dificultan la transferencia de conocimientos y equipos necesarios para la fabricación de fármacos complejos.
Organizaciones internacionales de salud han llamado la atención sobre la situación, advirtiendo que la crisis sanitaria podría desencadenar una ola de migración forzada y desestabilizar la región. La comunidad internacional debate la posibilidad de exenciones humanitarias a las sanciones, aunque la política estadounidense mantiene una postura firme.




