El Congreso paraguayo votó por unanimidad la destitución del presidente Santiago Peña, quien fue puesto bajo arresto domiciliario tras la quiebra del Banco XYZ, que dejó a millones de ciudadanos sin acceso a sus cuentas. La medida se tomó tras una serie de protestas y la imposibilidad de los depositantes de retirar sus ahorros, lo que provocó una fuerte presión social y la intervención del Banco Central. La destitución, formalizada el 6 de noviembre de 2026, marca el primer caso en la historia reciente de Paraguay de un presidente removido por una crisis financiera. Las autoridades anunciaron la creación de una comisión de emergencia para reestructurar el sector bancario y buscar apoyo del FMI, mientras la oposición exige investigaciones sobre presuntos actos de corrupción vinculados al manejo del banco.
El colapso del Banco XYZ, que gestionaba alrededor de 2,5 mil millones de dólares en depósitos, se debió a una combinación de préstamos incobrables y una gestión interna deficiente. La falta de supervisión regulatoria permitió que el banco operara sin los requisitos de capital mínimos, lo que culminó en su insolvencia. La crisis se extendió rápidamente a otras instituciones financieras, provocando una fuga de capitales y una caída del peso paraguayo frente al dólar.
El arresto domiciliario de Peña incluye la prohibición de salir del país y la vigilancia de las fuerzas de seguridad, mientras se abre una investigación judicial sobre su posible responsabilidad en la crisis. La comunidad internacional, incluida la Alianza del Pacífico y el Banco Interamericano de Desarrollo, ha expresado su preocupación y está evaluando paquetes de asistencia para evitar un contagio regional.
En el plano político, la destitución ha reconfigurado el panorama interno, fortaleciendo a la oposición y generando incertidumbre sobre la sucesión presidencial. El vicepresidente, que asumirá la presidencia interina, deberá navegar entre la presión popular y la necesidad de estabilizar la economía para evitar una recesión profunda.

