En una entrevista concedida el 4 de octubre de 2026, el presidente somalí, Hassan Sheikh Mohamud, declaró que los hutíes "no están en posición de contribuir a la paz en Yemen" y los acusó de ser una fuerza desestabilizadora que afecta la seguridad marítima en el estrecho de Bab al‑Mandeb. Según el mandatario, los ataques de los hutíes a la navegación comercial ponen en riesgo el comercio internacional y la seguridad de los buques que transitan por una de las rutas más estratégicas del mundo.
Mohamud señaló que Somalia, como país costero del Cuerno de África, depende del libre tránsito marítimo para su economía y que la actividad de los hutíes representa una amenaza directa a sus intereses. El presidente también criticó la falta de voluntad política del grupo para participar en negociaciones de paz, argumentando que sus acciones continúan alimentando la violencia en la región.
La declaración se produce en medio de un proceso de paz estancado en Yemen, donde la coalición liderada por Arabia Saudita y los hutíes siguen sin llegar a un acuerdo definitivo. La comunidad internacional, incluida la ONU, ha instado a ambas partes a retomar las conversaciones, pero la falta de confianza y los continuos enfrentamientos dificultan cualquier avance significativo.
Somalia ha buscado reforzar su cooperación con la Unión Africana y la Liga Árabe para abordar la amenaza de los hutíes, proponiendo medidas de seguridad conjunta y una mayor vigilancia del tráfico marítimo. La postura somalí podría influir en la agenda de seguridad regional y generar presión adicional sobre los hutíes para que modifiquen su estrategia militar.
En conclusión, la acusación del presidente somalí destaca la percepción de que los hutíes siguen siendo un factor de inestabilidad que afecta no solo a Yemen, sino a toda la región del Cuerno de África y el Golfo de Adén, reforzando la necesidad de una solución política integral.

