El 27 de octubre de 2026, durante la cumbre de los países exportadores de gas celebrada en Moscú, el presidente de la República Islámica de Irán, Ebrahim Raisi, sostuvo que la región de Oriente Medio posee la capacidad de resolver sus propios conflictos sin la intervención de los Estados Unidos. El discurso se dio en un contexto de creciente presión occidental sobre Irán por su programa nuclear y su apoyo a grupos armados en la zona.
Raisi subrayó la necesidad de que los países de la región establezcan mecanismos de diálogo y cooperación energética, destacando la importancia del gas natural como herramienta de integración y estabilidad. La cumbre, que contó con la participación de Rusia, Kazajistán, Turkmenistán y varios estados del Golfo, buscó coordinar la oferta de gas a Europa ante la escasez provocada por la guerra en Ucrania.
El mensaje iraní representa un desafío directo a la política exterior de Washington, que ha intentado aislar a Teherán mediante sanciones económicas y diplomáticas. Al posicionarse como mediador regional, Irán busca consolidar su influencia en la política energética y geopolítica del Oriente Medio, mientras refuerza su alianza con Moscú.
Analistas internacionales advierten que esta postura podría intensificar la rivalidad entre bloques, ya que la UE depende cada vez más del gas ruso e iraní para cubrir sus necesidades energéticas. La declaración también plantea preguntas sobre la capacidad real de la región para gestionar sus conflictos internos sin la presión externa de potencias como EE. UU. y Rusia.