Durante la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan sorprendió a los líderes al regalarles un arma y municiones. Este acto inusual, ocurrido después de discusiones sobre Irán y Ucrania, ha sido interpretado como un gesto de apoyo a la OTAN, aunque su motivación sigue siendo objeto de debate. Las armas no han sido devueltas al Reino Unido, donde fueron entregadas inicialmente, sino que permanecen en Turquía bajo custodia de oficiales británicos. La decisión ha sido criticada por algunos como un mensaje ambiguo en un momento de crisis global.


