En una entrevista concedida el 24 de septiembre de 2026, el primer ministro de la República Checa, Andrej Babiš, reiteró la importancia de la OTAN para la seguridad del país, al tiempo que rechazó las recientes peticiones de Washington y la propia Alianza para que Praga aumente su gasto en defensa.
Babiš argumentó que, aunque la amenaza de Rusia sigue latente en la región, el presupuesto nacional no permite destinar recursos adicionales a la defensa sin comprometer áreas esenciales como la salud y la educación. Señaló que el gasto actual en defensa ya representa el 1,5 % del PIB, por debajo del objetivo del 2 % acordado por la OTAN.
El gobierno de EE. UU. ha intensificado sus esfuerzos para que los aliados europeos cumplan con los compromisos de gasto, advirtiendo que la falta de inversión podría debilitar la capacidad de respuesta colectiva. Sin embargo, Babiš subrayó que la prioridad de la República Checa es mantener la estabilidad económica interna y que cualquier aumento significativo del presupuesto de defensa requeriría una reforma fiscal profunda.
Esta posición pone de relieve la tensión entre los objetivos estratégicos de la OTAN y la realidad fiscal de sus miembros más pequeños, lo que podría generar debates internos sobre la distribución de la carga de defensa dentro del bloque.